Yo ya me se esos cuentos, de rebeldes falsos,
de tierra y cemento, los viejos villanos
y hoy puedo ahorcarme entre mil espasmos,
bajo largos cielos, sobre vuestros brazos.
En ataudes y rosas mujeres sumisas,
amiguis de fiestas, amantes y risas,
quisieras volver, a esos años 15,
con las calles grises y tu tristeza imbecil
y la tristeza imbecil.
Hasta que las promesas que se hagan mierda,
guardaste la ropa con tus manos fieras,
es hora de reirme de tu amor idiota,
mientras marchabas lenta con la cara rota.
Silencio en las mentes, silencio en tu alma,
chaquetas de cuero, la rigidez y calma
que tengo al decirte que aun no vales nada,
que no sabes niña donde mueres harta,
donde caes harta.
Hasta que las promesas que se hagan mierda,
guardaste la ropa con tus manos fieras,
es hora de reirme de tu amor idiota,
mientras marchabas lenta con la cara rota,
con el alma rota,
con las alas rotas.
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